Está compuesto por 59 objetos de oro, hierro, plata y ámbar con un peso total de casi 10 kilos. En el conjunto hay muchos brazaletes, cuencos, botones...
La mayoría de objetos son de oro pero son muy importantes las piezas de hierro ya que en la época de la que es el tesoro, el hierro estaba considerado un metal precioso.
¿Y cómo encontraron este tesoro? Pues resulta que cuando Villena, una ciudad de la provincia de Alicante empezó a crecer en la década de los 60, tuvieron que alejarse de la ciudad para conseguir grava y así poder seguir construyendo.
En las excavaciones, un obrero encontró una pieza metálica en el suelo y se la entregó al capataz pensando que era una pieza de algún camión.
El capataz la colgó en la obra sin darle importancia y pasados unos días otro obrero la cogió y se la llevó a casa. Su mujer, que se llamaba Esperanza al verla la llevó a un joyero para que le dijese lo que era esa pieza metálica.
El joyero al darse cuenta de que se trataba de una especie de brazalete de oro llamó a un arqueólogo y llevaron la joya a un juez. Pensaron en hacer excavaciones arqueológicas en la zona pero al final, no le dieron mucha importancia y lo dejaron.
Más tarde, Esperanza, la esposa del obrero se presentó de nuevo en la joyería con un brazalete de oro que era muy parecido al primero que encontraron. Le dijo al joyero que se trataba de una joya que había heredado de su abuela y que quería vender pero el joyero se dio cuenta de que ese brazalete y el anterior eran de la misma época y entonces llamó al juez.
Cuando la pareja vio de que los habían descubierto, confesaron al juez que habían estado buscando el tesoro encontrando ese brazalete.
Unos días después los arqueólogos empezaron la búsqueda de tan precioso tesoro.
Actualmente, todos podemos contemplar este tesoro si vamos al Museo Arqueológico de Villena.